Conciliación familiar sin ir a juicio en Perú
Conciliación familiar: ¿qué conflictos pueden resolverse sin llegar a juicio?
Los conflictos familiares suelen ser especialmente difíciles porque detrás de una diferencia legal existen vínculos personales, emociones y, muchas veces, niñas, niños o adolescentes cuyo bienestar debe ser protegido.
Cuando existe disposición para dialogar, la conciliación extrajudicial puede permitir que las partes construyan acuerdos sobre determinados asuntos familiares sin tener que iniciar un largo proceso judicial.
No se trata de determinar quién gana o quién pierde. Se trata de buscar una solución posible, responsable y jurídicamente válida.
¿Qué asuntos familiares pueden conciliarse?
Entre las materias que pueden ser objeto de conciliación extrajudicial encontramos:
Pensión de alimentos
Los padres pueden acordar una pensión destinada a cubrir las necesidades de sus hijos, estableciendo no solamente el monto, sino también aspectos importantes como la fecha de inicio, periodicidad y forma de pago.
Dependiendo del caso, también pueden ser materia de conciliación los alimentos a favor de otras personas que legalmente tienen derecho a ellos.
Aumento o reducción de alimentos
Las circunstancias económicas y las necesidades familiares pueden cambiar con el tiempo.
Cuando corresponda legalmente, las partes pueden recurrir nuevamente a la conciliación para intentar acordar un aumento o reducción de la pensión alimenticia.
Tenencia
Cuando los padres se encuentran separados y no viven juntos, pueden recurrir a la conciliación para establecer acuerdos respecto de la tenencia de sus hijos, teniendo siempre como consideración fundamental su bienestar e interés superior.
Régimen de visitas
El régimen de visitas permite establecer las condiciones en las que el padre o la madre que no vive habitualmente con sus hijos mantendrá contacto y relación con ellos.
Mediante la conciliación pueden establecerse aspectos como días, horarios y otras condiciones que permitan organizar adecuadamente las visitas, teniendo como prioridad el bienestar de los niños y adolescentes.
Variación del régimen de visitas
Las circunstancias familiares pueden cambiar.
Cuando existe un régimen previamente establecido y resulta necesario adecuarlo a una nueva realidad, puede evaluarse la conciliación para acordar su modificación cuando legalmente corresponda.
Gastos de embarazo y parto
Los gastos relacionados con el embarazo y el parto también pueden ser materia de conciliación en los supuestos previstos por la legislación.
¿Por qué intentar primero el diálogo?
Una controversia familiar llevada a los tribunales puede prolongar el enfrentamiento entre personas que, aun estando separadas, posiblemente tendrán que continuar relacionándose durante muchos años por sus hijos.
La conciliación ofrece un espacio diferente.
Con la intervención de un conciliador extrajudicial neutral e imparcial, las partes pueden expresar sus posiciones, identificar sus necesidades y explorar alternativas de solución.
El conciliador no decide por los padres ni impone un acuerdo. Son las propias partes quienes deciden si existe una solución que pueden aceptar.
Cuando hay hijos, el conflicto de los padres no debe convertirse en el conflicto de los niños
Este aspecto es especialmente importante.
Las diferencias existentes entre los adultos no deberían trasladarse a los hijos.
En materias como tenencia y régimen de visitas, cualquier acuerdo debe considerar primordialmente el interés superior del niño, niña o adolescente.
La conciliación puede brindar a los padres la oportunidad de dejar de concentrarse exclusivamente en sus diferencias y comenzar a preguntarse:
¿Qué acuerdo puede contribuir mejor al bienestar de nuestros hijos?
Alimentos y régimen de visitas son asuntos diferentes
Existe una confusión frecuente: pensar que si uno de los padres no cumple con la pensión de alimentos, automáticamente puede impedírsele mantener contacto con sus hijos.
No debe utilizarse a los hijos como instrumento frente a las diferencias existentes entre los padres.
Las obligaciones alimentarias y el régimen de visitas tienen naturaleza y finalidades propias, y cualquier incumplimiento debe ser atendido mediante los mecanismos legales correspondientes.
¿Qué ocurre si logramos un acuerdo?
Cuando las partes alcanzan un acuerdo durante la conciliación, este se incorpora al Acta de Conciliación.
Por eso es importante que los acuerdos sean redactados de manera clara y precisa, estableciendo adecuadamente las obligaciones asumidas por cada parte.
Las obligaciones ciertas, expresas y exigibles contenidas en el Acta de Conciliación tienen mérito ejecutivo y, ante un incumplimiento, puede solicitarse judicialmente su ejecución.
Esto significa que conciliar no consiste simplemente en hacer una promesa de palabra.
El acuerdo genera obligaciones que deben cumplirse.
¿Y si no llegamos a ningún acuerdo?
Participar en una conciliación no significa estar obligado a aceptar las condiciones propuestas por la otra persona.
Si las partes dialogan pero finalmente no alcanzan un acuerdo, se expedirá el acta correspondiente de acuerdo con el resultado del procedimiento.
Cuando la ley lo permita o corresponda, la persona interesada podrá posteriormente hacer valer su derecho ante el Poder Judicial.
¿Qué documentos pueden necesitarse?
Los documentos dependerán de la materia que se desea conciliar.
En asuntos relacionados con hijos menores de edad, normalmente será necesario contar, entre otros documentos, con:
- Documento de identidad del solicitante.
- Partida o acta de nacimiento del niño, niña o adolescente.
- Información que permita identificar y notificar a la persona que será invitada.
- Los documentos relacionados directamente con el asunto que se desea conciliar.
Antes de presentar la solicitud es recomendable consultar los requisitos correspondientes al caso concreto.
¿Siempre se puede conciliar un conflicto familiar?
No.
No todos los problemas familiares son materias conciliables.
Por ejemplo, asuntos como la filiación, determinados aspectos sucesorios, autorizaciones de viaje y situaciones que involucren delitos o violencia no deben confundirse con las materias familiares que pueden resolverse mediante conciliación extrajudicial.
Por ello, antes de iniciar el procedimiento es importante determinar si aquello que se pretende solicitar constituye legalmente una materia conciliable.
Una conversación puede cambiar la forma de resolver un conflicto
Cuando existe un problema familiar, acudir inmediatamente a un proceso judicial no siempre tiene que ser la primera alternativa.
En aquellos asuntos que la ley permite conciliar, intentar construir un acuerdo puede significar menos confrontación, menores costos y una solución alcanzada por las propias partes.
Y cuando existen hijos de por medio, recuperar la capacidad de dialogar puede tener un valor que va mucho más allá de resolver una controversia jurídica.
¿Tienes un problema familiar y quieres saber si puedes conciliar?
En Despliega Perú – Centro de Conciliación Extrajudicial podemos orientarte sobre las materias conciliables y los requisitos para iniciar el procedimiento.
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